Posteado por: Lau | agosto 19, 2011

Mis hombres y yo…

Tenemos otros ritmos, otras formas, otro lenguaje. Mis hombres y yo. Los amo, los protejo, los sobreprotejo, los acaparo. Siempre. A veces, no los comprendo. Así es. Y así debe ser. Hombres y mujeres: diferentes estrategias y un mismo juego.

Hijo 1 “Pará ma! Eso ya me lo preguntaste.”

Hijo 2 (pasándose el dorso de la mano sobre su mejilla –que siempre conserve esos cachetes!) “Basta de besos, ma! Último! Me vas a dejar marca.”

A los 10 minutos de servida la cena ellos ya terminaron. Mi marido me observa cortar la milanesa. Me observa con ternura, casi con resignación. Los chicos me observan. Sin ternura. Sin resignación.

“Cuánto más chiquito podés cortar, ma?”

“Sos re-lenta, ma! Otra vez te vas a servir ensalada? No terminás más!”

Terminada la cena, fruta y sobremesa express, vuelvo a besar a todos. Dos se limpian. Uno se entrega al beso (Gracias!)

Primer llamado desde la cama “Más bajo! La tele. Please!! Bajen el volumen. No aguanto más a ese relator de futbol.”

Segundo llamado, con la voz más cansada, suave, hasta amigable. Articulo el nombre de mi marido. Casi con dulzura. Mi hijo mayor, nunca hostil, se asoma a las escaleras en calzón con una picardía que le es ajena “Pa, no subas!!!  Te llama para que le pases crema!!! I can feel it.”

Los partidos de todos los deportes hasta cualquier hora, las medias tiradas, la tapa del inodoro siempre arriba, los frascos o tuppers vacíos en la heladera, los monosílabos… Las escenas se repiten. Ellos contra mí.

No tengo fuerzas para levantarme. Me río sola en la cama. Me río fuerte. El mayor toca la puerta “Ma, estás bien?” “Genial, corazón”. Y sigo riendo y pensando que son dulces y cariñosos… pero son hombres. Tres hombres. Tres niños.

El agotamiento va desdibujando mi sonrisa y mi mente se va poniendo en blanco. Voy cediendo el control y apartando todo lo mundano. Mi marido nunca subió. O eso creí yo en ese momento en que mi alma controladora y consciente se iba abandonando al sueño.

*********

Suena la alarma. Maldita alarma. Fu__ing alarma! “5 minutos más”. Remoloneo y me enredo con él. Que sí subió. Otra vez la alarma. Manoteo y me incorporo. Siento mis piernas pesadas, cansadas, y lentas. Pero también huelo la body lotion que emana de mi piel. And it feels good… Mis hombres y yo.

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Respuestas

  1. Qué hermoso sentimiento escrito! lagrimeo en la cocina junto a mi hermana qué acá está de visita!!

  2. Me identifico
    y gracias que esta Mijal entre Matias y Dror…

  3. Cuanto me identifico. Las dos estamos reinando una población que no comprendemos. Tienen otros códigos. Pero si bien dejan el plato vacío en la heladera, no reponen el papel higiénico, prefieren las pelis de acción a los dramas ultrarománticos, Deep Purple ó Hendrix a Air suply ó Carpenters…igual con paciencia me enseñaron sobre todos los deportes, se apuran en dar una mano para que no cargue peso y me dicen siempre con sus abrazos, masajes y un mate para compartir, lo mucho que me quieren.
    No sé qué hubiese sido si en vez de levantar lo que dejan detrás de la puerta del baño y lavar cantidades interminables de vasos, hubiese tenido que desenredar el pelo y hacer trenzas.
    Agradezco los tres hombres que me rodean. Besos a los tuyos.


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