Nos empezamos a cruzar emails para combinar adonde ir a comer. Era un quilombo! Algunos no utilizan la opción responder a todos y me escribían solo a mí. Entonces sugerí hacer un grupo de facebook. Algunos no tenían facebook y les pidieron a sus hijos adolescentes que les abrieran una cuenta. Los que decían ‘no, yo eso ni loca, no tengo tiempo para boludeces, para socializar en red’ 2 meses más tarde tienen 326 amigos y publican status 3 veces al día. Anyway, volviendo a la cena había que coordinar que la mayor cantidad de emigrados estuvieran presentes para (o circa) la fecha aniversario: los 25 años de egresados del secundario. ‘Que lo parió!!!’ Fue el comentario más mentado y el que recibió un ‘me gusta’ de todos los participantes de la conversación feisbukera.
En este espíritu, comenzamos a intentar acordar fecha y lugar. Tenía que ser en el barrio donde nos conocimos. Si era posible en algún restaurante que hubiese subsistido con el mismo nombre y estilo. Pero eso parecía mission impossible. Los que se quedaron y plantaron familia en el barrio coincidieron en que todos los restaurantes habían cambiado de dueño, de especialidad, y de arquitectura y diseño naturalmente.
_Pero ninguno quedó? El Bar Alemán? La cantina italiana? La pizzería a la piedra? Las paellas del gallego de la esquina de… Cuál era la calle?
_Nada. No quedó nada.
_Que bajón.
_Bueno, igual busquemos por la zona.
Pero aquí nos encontramos con otros problemas: los cambios producidos por la edad, observancia religiosa, o estilos de vida. Entonces uno se había hecho vegetariano, la otra Kosher, el hipertenso prefería si era posible un lugar que tuvieran pollito a la parrilla sin sal y pocos condimentos, el del colesterol alto rogó no ir al nuevo italiano porque iba a morir en el intento de abstenerse de esos manjares en su salsa increíblemente altos en niveles de carbohidratos, colesterol, y calorías. En fin, se nos reducían las posibilidades pero no el ánimo de juntarnos. Fue ahí, cuando al igual que en aquellos picnic de primavera contemporizó Clara y ofreció su casa, un gran asado, otro más pequeño en una parrilla portátil con carne Kosher, sal y limón a gusto y ensalada para todos. Las casas de Devoto tienen ese no se qué… Esos quinchos o patios que convocan con frescor y a la vez con calidez. Y ella, Clarita, como siempre había preparado un mosaico de fotos en el que cada uno de los asistentes a la reunión se buscó y se encontró con quien alguna vez había habitado su cuerpo, otrora diferente, pero reconociéndose en la mirada recatada u osada, en la sonrisa tímida o amplia. Y las risas coincidían en que nadie tenía el cabello como entonces. Ellos, cano, menos y más corto. Ellas, la mayoría de otra tonalidad. Pero la esencia de cada uno estaba allí, en el que observaba, el que monopolizaba la conversación, la seria, el distraído, la seductora, el chistoso, la organizada… y en los ojos, porque los ojos no mienten, los ojos no cambian. Y en esa reunión, con los ojos llenitos, nos sentimos otra vez de 17.
Nota: Esta reunión fue gestada en mi mente y mi imaginación a partir de reencuentros reales, virtuales, y de un poco de navegación por Facebook. Algunos datos son veraces y otros producto de la ficción. Clarita no existe –aunque hay personajes similares. Algunos de los de 5to 1era nos juntamos en pequeños grupos, tríos, o simplemente de a dos. Otros intentaron y lograron reunir a una decena de esa división con población diversa, ecléctica, variopinta. Quién sabe, tal vez, desafiando al tiempo y la distancia, los de 5to 1era nos volvamos a encontrar.

Mis ex companieras del liceo se reunieron para festejar los 30 anios de egresadas… yo lo vivi desde lejos, por fotos,. A Algunas casi ni las reconoci, otras estan igualitas. Para las que nos fuimos y no nos volvimos a encontrar es como que el tiempo se detuvo, y todas siguieron con 18 anios en nuestra memoria y recuerdos.
Al principo se abrio un blog, hubieron reencuentros virtuales, cartas, e mails y confesiones muy profundas. despues empezaron los subgrupos, las discusiones por politica… y lamentablemnte dejamos de escribirnos entre todas.
Yo continuo en contacto con unas pocas via e mail, y por suerte las pude ver cuando viaje a Argentina…
Como se dice en hebreo ” todo hecho comienza con un pensamiento ”
quizas tu reunion no sea ni tan descabellada ni tan imposible de realizarse…
Por: Claudia Vidra el octubre 15, 2011
a las 6:03 pm
Ya pasaron 25 años??? No lo puedo creer.
Sería lindo poder reunirnos todos, reencontrarnos…Ojalá podamos organizarlo!
Por: Daniela Ramos el octubre 17, 2011
a las 6:15 pm